La vendimia

Ya entrando el verano, los frutos han engrosado considerablemente, pero siguen siendo de color verde. Entonces, en el espacio de algunos días las uvas empiezan a adquirir su color característico amarillo o tinto, es la época del envero. A partir de ahí se inicia el período de maduración de la uva, durante el cual aumentará la concentración de azúcares y disminuirá la de ácidos. Todos los componentes aromáticos, los ácidos, los azúcares, los taninos, las materias colorantes, etc., habrán ido formándose como una delicadísima obra de ingeniería en el interior de las vides. Los granos del racimo almacenarán progresivamente los productos resultantes, y se hincharán y madurarán lentamente bajo el sol.

En la última fase de la maduración, tanto agricultores como técnicos se esmeran en realizar el seguimiento de los distintos parámetros que determinan el momento óptimo de la vendimia. El control de azúcares y ácidos en el fruto y el buen estado sanitario de la vendimia son factores clave a la hora de conseguir un vino de calidad. A la par de estos trabajos de campo, se ultiman los preparativos en las bodegas. La vendimia es motivo de reunión familiar, de amigos y vecinos, pescado salado y papas bonitas.

Múltiples son los factores que determinan la fecha de vendimia: clima, suelo, situación de la finca, técnicas de cultivo y variedad, entre otros, que influirán decisivamente a la hora de la recolección.

Así, desde de agosto y hasta octubre, la Isla hierve de actividad. Ha llegado el momento de recoger el fruto de muchos meses de trabajo. Las comarcas del sur, más cálidas, son las primeras en vendimiar, mientras, en las comarcas del norte se puede retrasar hasta los últimos días del periodo estival. La misma sincronía se observa en cuanto a altitud, comenzando las labores en las fincas situadas en zonas costeras, siendo las últimas en vendimiar las situadas en la cumbre.

Pero los agricultores y técnicos saben que no acaba aquí la labor, un adecuado transporte hasta la bodega es fundamental a la hora de obtener un vino de calidad. Evitar un calentamiento excesivo de la vendimia y la utilización de recipientes adecuados que eviten el aplastamiento de los racimos son algunos de los cuidados a tener en cuenta en esta fase.