Los puertos del vino

En esta época de prosperidad agrícola, el puerto es encrucijada de fuerzas. El relieve accidentado de la Isla, su diversidad geoclimática, sus comarcas reducidas y la escasez de recursos origina que se desarrolle en la Isla un entramado portuario interdependiente que sirve como puerta de entrada y salida del tráfico comercial del archipiélago, que estaba dominado por el vino.

El puerto de Garachico, tal y como lo definía Abreu Galindo en el siglo XVI, “puerto clásico, como una herradura, al entrar muy angosto que no puede entrar más que un navío sólo empero muy hondable y dentro del puerto es capaz para muchos navíos”. Pero Garachico tenía una ventaja, su comarca (Daute) era rica en azúcares y viñedos, por lo que se consolidó como un puerto clave en el comercio del vino en los siglos XVI y XVII. El día 5 de mayo de 1706, un volcán arroja sobre el lugar la lava destructora. Garachico perdió así su puerto y su prosperidad. La capacidad de la ensenada quedó reducida a la mitad y los Malvasías debían buscar otras salidas, otros puertos.

En el puerto de La Orotava, actual Puerto de la Cruz, concurrían las mismas circunstancias que en Garachico, unas malas condiciones naturales pero una rica comarca agrícola. El propio George Glass, famoso viajero, nos contaba, “este es un buen puerto en verano, desde principios de mayo hasta finales de octubre, pero en invierno los barcos se ven obligados a soltar amarras y echarse a la mar…”. El puerto de La Orotava fue uno de los más importantes de Canarias en la segunda mitad del siglo XVII y principios del XVIII, hasta el punto de que los cónsules británicos residían de forma permanente en el Puerto y no en Santa Cruz. La destrucción del puerto de Garachico favoreció el comercio del vino a través de este puerto.

El espacio vitícola de Santa Cruz era reducido, se limitaba al pequeño valle de San Andrés. Sin embargo, era considerado en aquella época la llave de la isla, de modo que a lo largo de los siglos se convirtió en principal puerto de embarque del vino canario.

En épocas de calma cada año, de diferentes calas y ensenadas de la Isla salían por barcos de pequeño porte el vino de las Haciendas, algunas de ellas aisladas, para llevarse a los puertos de embarque. Como ejemplo tenemos las conocidas playas de Tachero y El Roque de Las Bodegas en las costas de Anaga.

Textos adaptados de Guimerá Ravina, A. Los puertos del vino (ponencia).