Situación geográfica / clima

Tenerife es una de las siete islas volcánicas que componen el archipiélago de las Islas Canarias y que puedes localizar en el Océano Atlántico, concretamente entre los paralelos 28º y 29º N y los meridianos 16º y 17º O. Se encuentra ligeramente al norte del trópico de Cáncer, ocupando una posición central entre Gran Canaria, La Gomera y La Palma y a algo más de 300 km del continente africano, y unos 1.000 km de la península Ibérica.

Es la mayor isla del archipiélago canario con 2.034,38 km2 distribuidos en forma triangular y la que más longitud de costas tiene con 342 kilómetros. En el centro de la isla, se encuentra el Teide, volcán con 3.718 metros sobre el nivel del mar que está reconocido como el punto más alto de España.

El clima de la isla de Tenerife está determinado por la latitud, el relieve y las corrientes oceánicas y por la alternancia de anticiclones cálidos subtropicales, que dan lugar a un tiempo estable (vientos alisios, predominantes en esta zona del Atlántico, que circulan desde las zonas polares a las zonas ecuatoriales) y de borrascas, no muy frecuentes, que provocan un tiempo lluvioso e inestable. Junto a ellas, la proximidad al continente africano favorece que en determinadas ocasiones a lo largo del año lleguen vientos del sureste, con polvo en suspensión (calima).

El relieve insular actúa impulsando hacia arriba los flujos de aire que chocan en sus laderas, que intentan salvar el obstáculo rodeándolo o remontándolo, con lo que se produce el ascenso de aire y su enfriamiento hasta alcanzar el nivel del condensación, dando lugar al fenómeno conocido como “mar de nubes”. Cuanto más húmedo sea el aire, más bajas serán las nubes formadas.

Estos ascensos del aire debidos al contacto con la orografía suelen producir espectaculares contrastes de tiempo entre las vertientes de barlovento y sotavento, por el calentamiento, desecamiento, aceleración y turbulencia del aire producido al descender éste por las vertientes de las montañas opuestas a la dirección de los vientos. A esto se le denomina Efecto Foehn.

La suavidad de temperaturas es la nota dominante del régimen térmico insular. La altitud es la responsable del descenso de temperaturas conforme se asciende, si bien se debe destacar la inversión térmica cuando soplan los alisios, que es lo normal, provocando que las temperaturas en zonas altas sean superiores a las que le correspondería.

La mayores lluvias se originan en la vertiente norte, en concreto, entre los 600 y los 1.200 metros sobre el nivel del mar, donde, además, se produce el efecto de la precipitación de niebla, conocida como “Lluvia horizontal” debido a la presencia del mar de nubes. La distribución anual es variable, pero los meses con mayor volumen de lluvias van desde noviembre hasta febrero.

En zonas de cumbre las precipitaciones son menores, y en su mayoría lo hacen en forma de nieve y concentradas en los meses otoñales e invernales. Durante el verano, la presencia del anticiclón de las Azores reduce al mínimo las lluvias.

Estas variaciones entre las vertientes insulares, según su posición frente a los vientos alisios, el desnivel, que va desde la orilla del mar hasta los más de tres mil metros de altitud, originan una combinación de climas locales, vientos, precipitación, suelos y orientación, que dan como resultado variedad de cultivos y, entre ellos, condicionando los distintos paisajes de la viña en la isla.